Por Mikel Díaz, inversor
Cuando empecé a invertir en inmobiliario, gestioné algunas propiedades yo mismo. Al principio tiene sentido – quieres entender el negocio desde dentro, controlar cada detalle, saber exactamente qué pasa en cada piso. Pero llega un momento en que la operativa diaria empieza a competir con lo que realmente quieres hacer: seguir analizando mercado, encontrar la siguiente oportunidad, escalar, estar tranquilo, etc
Mi cartera incluye propiedades en Barcelona y Andorra – apartamentos turísticos y espacios de coliving. Mercados distintos, lógicas distintas, pero con un denominador común: para sacarles el máximo rendimiento necesitas una gestión profesional y dedicada. Yo no podía ser esa persona para todos los activos a la vez.
Fue entonces cuando contacté con Alina, Andrei y el equipo de BCN Flat Management.
Lo que cambió desde el primer momento. No empezamos por la gestión operativa. Empezamos por el análisis. Me ayudaron a entender qué zonas de Barcelona ofrecían mejor rentabilidad y mayor potencial de revalorización, me acompañaron a ver propiedades, y prepararon análisis de ingresos potenciales que alimentaron directamente mis decisiones de inversión. También me asesoraron sobre la normativa que estaba por entrar en vigor — algo que en Barcelona ahora mismo no es un detalle menor, es parte central de cualquier decisión de compra.
Gestiono tu apartamento turístico en Barcelona de forma integral: más reservas, menos gestiones y mayor rentabilidad. Sin estrés, sin sorpresas.
Después vino lo que menos me gusta: las reformas. Cualquier propietario sabe lo que puede ser una reforma en Barcelona. Presupuestos que se disparan sin explicación, calidades que no corresponden a lo acordado, retrasos constantes, contratistas que desaparecen. Con Alina eso no ocurrió. Me informó cuando la obra estaba terminada y el reportaje fotográfico del piso estaba hecho. Nada más. No tuve que gestionar ni una sola incidencia. A partir de ahí no pienso hacer ninguna reforma sin su equipo.
Los números reales. Mi apartamento en Eixample genera una rentabilidad neta cercana al 10% anual – una cifra difícil de encontrar en el mercado de Barcelona actual con un activo de estas características. Tengo acceso en tiempo real al calendario de reservas y recibo el pago siempre dentro de los primeros 5 días de cada mes. Sin sorpresas, sin retrasos, sin tener que preguntar.
El resto lo forman otras operaciones de coliving – en Barcelona, recién reformada y a punto de entrar en rendimiento, y otras en Andorra ya en pleno funcionamiento. La idea nunca fue tener un piso rentable. Fue construir una cartera diversificada que funcionara sola mientras yo me dedicaba a lo siguiente.
Hoy lo hace.
Lo que más valoro no son solo los números – es no tener que lidiar con los dolores de cabeza del día a día. Las incidencias con huéspedes, la comunidad de propietarios, el mantenimiento diario, etc – todo lo gestiona el equipo sin molestarme. Para alguien que quiere escalar una cartera inmobiliaria, eso vale tanto como la rentabilidad.